Nestor es un buen amigo que siempre esta quejandonse, sobre todo de su espalda. Pero como lo conozco desde hace muchos años ya no le hago mucho caso, y no le tengo en cuenta ni sus quejas, ni su mal humor. Cuando no protesta por el tiempo, lo hace por la vecina del piso de arriba, porque dice que dentro de casa lleva zapatos en lugar de zapatillas.
A esto reconozco que le doy la razón, es muy molesto que después de un agotador día de oficina, llegues a casa te echas en el sofá un rato y enseguida aparece el taconeo de la vecina de arriba.
Pero es que Néstor tiene una profesión un tanto peculiar, se dedica a trasladar bidones. Si lo he dicho bien, a trasladar bidones de residuos hospitalarios. Desde el hospital a la planta de recogida de residuos tóxicos y peligrosos, y por eso acaba al final del día con dolor de espalda.
Ya le he dicho muchas veces que cambie de trabajo que por el dinero que le pagan, se está dejando la salud. Pero me dice que un tipo como él sin estudios superiores, no tiene mucho dónde elegir. Y además en la puerta de la planta hay cola de inmigrantes, para entrar a trabajar de lo mismo que hace él, Así que no le queda más remedio que seguir trasladando bidones, a pesar de su dolor de espalda.
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